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9 de diciembre de 2023

Educación y futuro

Evidencias sobran:

...la “cantidad y calidad de la inversión educativa se transforma en uno de los principales condicionantes del crecimiento de las naciones (*) ((ver)), pues si se invierte (mucho/poco) mal en educación, el único proyecto de país posible es claudicante ante las cambiantes y globalizadas condiciones mundiales... ((ver))

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(*) Filmus, Daniel, “Tanto educas, tanto creces”, en Diario Clarín, 28 de junio de 1998, p. 17; ahí dice, citando a distintos especialistas, que “los bienes fundamentales de una nación serán la capacidad y destreza de sus ciudadanos”. Esto es, evidentemente, algo que siempre se supo ((ver))((ver)).

Lo concreto es, entonces, que: 

No puede ser llamado "progreso" aquello que,

con la promesa de "una vida más fácil",

en realidad te hunde en la ignorancia ((ver))

(salvo que sea neolenguaje #1984)((ver))

-:-

HOY, 28-8-2025, en el amanecer de la IA trazando diagonales, leo:

(...) es necesario repensar críticamente el sentido y los límites de lo que evaluamos y castigamos. Entender un cambio fenomenal en el paradigma: copiarse en una prueba que solo exige recordar datos es una señal de que esa prueba ya no tiene sentido.

Tal vez el machete fue siempre una protesta muda contra el aprendizaje enciclopedista, una forma de decir: esto no me sirve si no puedo usarlo para pensar. Una declaración anticipatoria de que lo que se puede copiar no merece ser aprendido. ¿Qué sentido tiene, entonces, evaluar lo copiable? ¿Y si lo verdaderamente valioso debiera definitivamente medirse por la creación, el juicio y la conexión? En el mundo de la respuesta al segundo, es extraño el mérito de recordar lo sabido e indispensable saber qué preguntar (...)

Nota de Opinión: "Apología de la copia. Es necesario repensar críticamente el sentido y los límites de lo que evaluamos y castigamos", por Daniel Sinopoli ((ver))


9 de febrero de 2013

Ideología constitucional argentina

Distintas “ideas” políticas, con trascendencia jurídica y económica, han justificado (y justifican) diferentes variaciones de la fórmula poder-libertad.
Se explica que por “ideología” debe entenderse “las ideas que los hombres nos forjamos acerca de lo qué es, de cómo es, y de cómo ambicionamos que sea el régimen político”[1].
Así, gobiernos teocráticos, monarquías, democracias, socialdemocracias, corporativismos, etc., han marcado un paulatino –y no siempre pacíficoprogreso de la conciencia individual y social. Y a partir de ello se puede reconocer un desplazamiento del poder desde el soberano hacia los individuos, con el consecuente incremento de la libertad de éstos [2].

A los fines de esta breve nota basta saber, con fines teóricos y prácticos, que pueden distinguirse, por lo menos, dos situaciones: una anterior al movimiento constitucionalista y otra posterior a este [3].

Nuestro sistema de gobierno, traducido en una constitución formal emanada de la “nación”, es representativo, republicano y federal. Reconoce los derechos fundamentales de los hombres (libertad ((ver))((ver)), propiedad ((ver)), seguridad ((ver)), igualdad, etc.)((ver)) y prevé un conjunto de garantías individuales y sociales ((ver)). La base ideológica que justifica este orden de distribución de poder-libertad, es múltiple: liberal-individualista y cristiana, con pinceladas, a su vez, de “Estado social de derecho” [4].

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[1] Bidart Campos, “Teoría general de los derechos humanos”, Buenos Aires, 1991, p. 48.
[2] Fayt, “Historia del pensamiento político”, Buenos Aires, 2010, passim.
[3] Sagües, “Elementos de derecho constitucional”, Buenos Aires, 3ª ed. act., reimp. 2002, T. 1, § 2-13.
[4] Sagües, “Elementos”, cit., T. 1, § 272 y 347, y T. 2, § 843-847.